“La selva en pie”, un nuevo modelo económico para salvar la Amazonía


| HONDURAS | 18 de Octubre del 2019

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“La selva en pie”, un nuevo modelo económico para salvar la Amazonía

El científico brasileño Carlos Nobre, uno de los mayores expertos en selva tropical, lanzó la propuesta desde el Vaticano de un nuevo modelo económico para salvar la Amazonía basado en mantener “la selva en pie”.

“Es un modelo que puede beneficiar socialmente a todas las poblaciones y preservar sus culturas, es el de mantener ‘la selva en pie’. Lo que hemos llamado la bioeconomía de la selva en pie”, explicó Nobre en una entrevista a la AFP.

Invitado especial al sínodo de obispos sobre la Amazonía que se celebra en el Vaticano, al que asisten más de 200 prelados entre obispos y cardenales, así como numerosos religiosos e indígenas provenientes de esa inmensa región clave para el planeta, Nobre propuso impulsar lo que llama “una revolución bioindustrial”, una economía de la biodiversidad.

“Es que la ‘selva en pie’ genera más productos con valor económico presente y futuro, que derrumbar la selva y remplazarla por tierras agropecuarias o para la minería”, explicó este científico, que formó parte del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático recompensado con el Premio Nobel de la Paz en 2007.

Según el documento que divulgó a los asistentes del encuentro en el Vaticano “los valores económicos ocultos en esta enorme diversidad de especies amazónicas son infinitamente superiores a la tala de todo el bosque y su sustitución por el ganado o la agricultura”.

Entre los ejemplos que cita figura la recolección de algunos productos, como el fruto açai, la castaña, el babasú y el cacao, que “brindan una rentabilidad mucho mayor” a los agricultores familiares que lo practican.

“Es necesario industrializar esta riqueza biológica en la propia Amazonía, que no puede ser sólo un productor de productos primarios”, recalcó.

“Hay que crear decenas de miles de bioindustrias repartidas en las más de 5.000 comunidades en la Amazonía para generar un valor económico que brinde bienestar y calidad de vida para las poblaciones amazónicas”, sostiene el científico, de 68 años, quien lleva más de 40 años estudiando esa región.