La desconocida carpeta soviética que confirmó el suicidio de Hitler y apareció misteriosamente en Buenos Aires

La historia secreta del informe que contenía material exclusivo sobre la muerte del Führer...


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La desconocida carpeta soviética que confirmó el suicidio de Hitler y apareció misteriosamente en Buenos Aires
-> Kelly M. Vasquez <-
09 de Agosto del 2020

Si hay algo que contiene con toda certeza el informe del Smersh es la muerte de Hitler. Hay además otra certeza que Stalin se negaba a aceptar y era que Hitler murió pocos instantes más tarde de morder una capsula de cianuro. Y el informe dice lo contrario: la muerte inmediata del ex jefe nazi es el resultado de su suicidio con su pistola. Stalin no lo podía aceptar porque la decisión de un balazo contiene un instante de coraje, el veneno no. En todo caso, para algunos estudiosos, uso los dos sistemas. Más allá de su encono con la Argentina, Stalin mintió siempre y todo secreto tarde o temprano sale a la luz. Si no se hubiera conocido el exclusivo informe del Smersh que damos a conocer, Stalin tenía entre otros secretos los interrogatorios que se realizaron en Moscú a sus hombres de confianza, Otto Günsche y Heinz Lingue, que fueron conocidos varias décadas más tarde en lo que dio en llamarse “El Informe Hitler”.

Poco más tarde los soviéticos lanzan el rumor de que Hitler está preso de los británicos y que será utilizado contra los soviéticos. Para terminar con la campaña, los británicos mandan a Hugh Trevor-Roper a investigar su paradero. Los rusos no le prestan la menor ayuda pero Roper consigue hablar con varios testigos que vivieron en el bunker los últimos días del canciller alemán. Así logra escribir sobre el asunto y rehacer la historia

En marzo de 1953 fallece Iosif Stalin y luego son fusilados por distintas causas Lavrenti Beria (jefe de la KGB) y Viktor Abakumov, el comandante de la Smersh. En 1964, Elena, la intérprete rusa, decide escribir un libro sobre sus días en Berlín de 1945. Ahí descubrió que Käte Heusermann estuvo seis años presa sin causa en Lubianka. En agosto de 1951 se la acusa ridículamente de no haber asesinado a Hitler mientras se lo atendía en el consultorio. En diciembre de 1951 la condenan a 10 años de arresto en un campo de trabajos forzados en Siberia, siendo liberada en 1955 y llevada a Alemania tras una serie de atenciones.

Los restos de Hitler permanecieron custodiados en un sector militar en la Alemania comunista bajo el control del Estado Mayor del Tercer Ejército soviético. En 1970, tras consultar a Leonid Brezhnev, Andrópov, jefe de la KGB propone eliminar sus restos. El 4 de abril de 1970 lo que queda de los restos de Hitler son quemados y sus cenizas arrojadas al río Ehle. Solo una parte del cráneo y su mandíbula inferior están guardadas en los archivos de la Federación Rusa.

La historia no termina aquí. En la década del 50, en la ciudad de Buenos Aires vuelven a encontrarse dos personas que se habían enfrentado en los campos de guerra del Este europeo. Uno era el coronel Prokofi Romanenko, el agregado de las Fuerzas Armadas en la embajada de la Unión Soviética. El otro era Ernst August von Fersen, un oficial alemán que había pertenecido a la blindada “Gespenther Division”. Son contados con los dedos de una mano los que conocieron qué historia los unió, pero lo cierto es que el oficial alemán recibió copia de la carpeta del Smersh sobre los restos de Hitler antes de 1955. ¿Por qué ese año? Porque en septiembre de 1955 fue derrocado Juan Domingo Perón y el ex oficial alemán se fue un tiempo a Asunción del Paraguay. Luego volvió y vivió en San Isidro y finalmente se instaló en Villa General Belgrano, donde falleció el 8 de agosto de 2018 a la edad de 97 años.


La Caricatura

Por Luis Barahona...
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