“Me gusta su olor”, Hombre que se casó con muñeca, se enamoró ahora de un cenicero gigante

Este hombre ha sido nuevamente tendencia luego de esta extraña confesión...


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“Me gusta su olor”, Hombre que se casó con muñeca, se enamoró ahora de un cenicero gigante
-> Ramon Zelaya <-
07 de Septiembre del 2021

En un acto realmente insólito y muy raro, el hombre que se hizo viral hace unos meses por enamorarse y hasta casarse con una muñeca inflable, ahora ha confesado que está enamorado de un cenicero gigante de metal y se ha vuelto nuevamente tendencia mundial.

Se trata del fisicoculturista ruso, Yuri Tolochko, quien se viralizó a nivel mundial en noviembre de 2020 cuando se casó con una muñeca inflable y que ahora ha declarado sentirse locamente enamorado del cenicero al cual lo enamoro “su olor”.

El raro sujeto, comentó que pretende colocarle una vagina artificial al aparato metálico para poder comenzar una relación, pero si pretende casarse nuevamente, lo que debería de hacer es buscar un psiquiatra

"Creo que la vagina se puede colocar en un tubo y el tubo se puede colocar en un agujero redondo donde se arrojan los cigarrillos, me gustó su olor, el toque del metal en mi piel. Es fantástico. Me gusta el toque del metal afilado en mi piel, me emociona, así que creo que puedes entender lo que me atrae de este cenicero ", declaró para la agencia de noticias británica Jam Press.

"Me gustó su olor, el toque del metal en mi piel. Es fantástico. Me gusta el toque del metal afilado en mi piel, me emociona, así que creo que puedes entender lo que me atrae de este cenicero, cuando lo abracé y saqué las colillas, paquetes de cigarrillos y todo tipo de cosas, me gustó, me gustó cuando las cenizas me mancharon los pies descalzos, el cuerpo y la barba".

Tolochko, además comentó que sí tiene relaciones sexuales con humanos, prefiere en todo caso los objetos, “Tengo una pasión especial por los objetos, siempre han estado vivos para mí, esto ciertamente no es lo mismo que una persona, son sentimientos completamente diferentes. Esto es similar a cómo un violinista puede amar su violín que tiene 300 años", concluyó.