Fue secuestrada en Nicaragua y prostituida en México: el infierno de una esclava sexual del narco


| MUNDO | 12 de Junio del 2020

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Fue secuestrada en Nicaragua y prostituida en México: el infierno de una esclava sexual del narco

La primera vez que Daniela fue tratada sexualmente no sabía a dónde iba ni para qué. Las piernas le temblaban cuando bajó de una camioneta en medio del calor desértico de un pueblo en Tamaulipas, en la frontera entre México y Estados Unidos. Sólo sabía que, si se quitaba la venda de los ojos, sería ejecutada. Después de entrar a una mansión, de quitarse la venda, y pasar por docenas de hombres armados, pudo ver a otras jóvenes como ella: agonizando, balbuceando con saliva y sangre, sostenidas solamente por cadenas.

Los hombres alrededor de ellas, de acuerdo a Excélsiorsonríen, las violan, las golpean, y se tocan los genitales. Daniela, para evitar llorar, enfoca su mente en un altar y unas velas, ignorando la sangre del piso que emana un olor a hierro. “Porque esos clientes son buenos y pagaron mucho dinero”, le contestó un hombre armado cuando Daniela preguntó por qué hacían lo que hacían.

Ese es el objetivo por el que ella, como las demás esclavas sexuales, está secuestrada por un grupo de crimen organizado: el Cártel del Golfo. En total, Daniela acumuló más de siete años secuestrada en una de las redes más violentas de explotación sexual. Cuando escapó, relató a la Unidad Especializada en Investigación de Tráfico de Menores, Personas y Órganos en México que a las víctimas de trata de personas les colocan chips para rastrear sus movimientos y no dejar que escapen, cómo se deshacen los narcos de los cuerpos, que existen clientes que pagan por torturar, y que casi nadie escapa.

El caso de Daniela es considerado uno imposible: escapó después de haber estado secuestrada por aproximadamente 90 meses por dos cárteles en la región más violenta del país.  “Yo calculaba que tenía varios años secuestrada, pensé en cuatro, cinco...” relató Daniela a VICE News. “Cuando me rescataron y las autoridades me dijeron el tiempo, sentí como si el mundo me cayera encima”.