Cortando manos y exterminando a millones de personas: cómo el rey de Bélgica estableció un régimen de terror


| MUNDO | 07 de Junio del 2020

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Cortando manos y exterminando a millones de personas: cómo el rey de Bélgica estableció un régimen de terror

A medida que en EE.UU. y otros países se desarrollan protestas contra el racismo y la brutalidad policial, en Bélgica la ira de los manifestantes se dirige contra el símbolo histórico de las atrocidades de la política racial: el rey Leopoldo II.

Una peticion que exige eliminar todos los monumentos al monarca en la capital del país, Bruselas, ha sido suscrita ya por más de 42.000 personas desde el lunes. Otra petición análoga, dirigida a las autoridades de la ciudad de Ostende, cuenta con más de 7.000 adhesiones.

Entre tanto, varias estatuas de Leopoldo II han sido atacadas en distintas partes del país. Por ejemplo, en Gante un busto del rey fue cubierto con una tela con la inscripción 'I can't breathe' ('No puedo respirar' en inglés), las últimas palabras que pronunció el afroestadounidense George Floyd antes de morir como consecuencia de la brutalidad policial en Mineápolis. En un suburbio de Amberes, un grupo de desconocidos prendio fuego a una estatua del monarca.

Para entender la repulsión que sienten algunos belgas hacia la figura del rey, hay que echar un vistazo a la colonización del Congo, considerado por varios contemporáneos e investigadores como uno de los peores ejemplos del colonialismo europeo.

Administrar el Congo como una propiedad privada

Nacido en 1835, Leopoldo II ascendió al trono en 1865 y gobernó Bélgica hasta su muerte en 1909. Casi la mitad de este periodo, entre 1885 y 1908, fue el monarca absoluto y el único propietario del Estado Libre del Congo, que gestionó como una posesión privada con el beneplácito de las otras naciones europeas con intereses coloniales en África.

Mapa del Estado Libre del Congo en 1895.Institut Royal Colonial Belge.

A pesar de que formalmente el objetivo del proyecto era 'civilizar' a los habitantes locales y mejorar sus condiciones de vida, pronto la empresa se redujo a la explotación ilimitada de las riquezas de la enorme colonia, 80 veces más grande que Bélgica.

Debido a la falta de contabilidad, el volumen de los recursos extraídos por los funcionarios del monarca, que nunca puso un pie en el Congo, sigue siendo desconocido. Se estima, sin embargo, que en los 23 años que el territorio africano estuvo bajo la dominación personal de Leopoldo II el rey ganó cerca de 220 millones de francos de la época, equivalentes a más de 1.000 millones de dólares de hoy.